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La Congregación De Las Sombras,parte II blog móvil | lcdlsparteii


15.05.2011 16:54 EDT
Capítulo 9: El ataque de la serpiente.
Alejandro se cubrió la cara con los brazos y se alejó de un salto... pero nada ocurrió. LA serpiente ni siquiera le miraba, mientras don Bartolomé se reía a pleno pulmón.

-¿Qué ha pasado?
-¡JAJAJAJAJAJA! Las serpientes son sordas, Alejandro. Aunque supieran, no pueden responder a órdenes verbales. Ten, cógela.
-Preferiría no hacerlo, jefe...
-Y yo prefiero que la cojas.
- ..... ¿No me va a picar?
-No seas bobo. Las pitones no muerden, cazan estrangulando a sus presas.
-¡¿Y quiere que la coja?! ¿¿Y si me ve como una presa??
-A mi no me ha hecho nada, lo acabas de ver.
-Ya, pero a usted le conoce...
-¿Quieres cogerla de una vez?

Alejandro notó como don Bartolomé empezaba a irritarse, y como no le convenía tener a su jefe enfadado, y menos armado con una serpiente que pesaba casi tanto como él, se acercó y dejó que don Bartolomé se la colocara por encima Pesaba tanto que le costaba sostenerla. Al principio, su tacto le daba algo de repelús, era frío y extraño, pero luego le resultó hasta casi agradable.

-Me parece que le gustas.
-Vaya, esto no está tan mal...
-Te enseñaré a hacer una así.
-¡¿En serio?! ¿No se supone que es un secreto?
-En realidad, no. De hecho, traté de enseñarle el truco al líder supremo de la Congregación de las Sombras, y no pudo. Luego, lo intenté con los mejores hacedores de amuletos del mundo, y fue inútil. Y ni el talento de Lilith para estas cosas sirvió para nada. Nadie pudo hacer otro amuleto animal.
-¿Ni los mejores? ¿Cómo puede ser? Seguro que fue muy difícil descubrirlo, pero replicarlo no debería serlo tanto.
-La capacidad de hacer lo que llamamos "magia" es directamente proporcional al efecto que le hacen a uno los amuletos, y eso es distinto para cada persona. A mi me enseñaron para ser líder porque, de todos los registros, yo era la persona a la que más efecto le hizo un amuleto vegetal cuando me captaron, exactamente por el mismo proceso que tú.
-¿Era?
-Ahora soy el segundo, jejeje.
-¿Y el primero?
-Lo tengo ante mi.
-¿¿Yo??
-Exacto. Es uno de los principales motivos por los que estás aquí. Eres el sustituto perfecto. Ya te explicaré cómo sé todo eso, pero antes, debes prometerme una cosa.
-¿El qué?
-Que tanto si aceptas como si no, no le dirás nada a Aurora. Al menos, hasta que yo te lo diga.
-Don Bartolomé... Acepto, si quiere, y es un honor que me tenga en tan alta estima y que piense en mi para esto... pero sabe que no puedo ocultarle a Aurora una cosa así.
-Si lo haces, puedes ponerla en peligro. Todo aquel que sepa esto lo está.
-Eso es discutible, y no lo veo así. Además, ella tiene un amuleto animal, uno de los tres más potentes que existen, según usted.
-El segundo, de hecho. Pero no es infalible, por eso te pedí que lo cuidaras.
-Lo siento mucho, don Bartolomé, pero debo hacer lo que considero correcto.
-Lo entiendo, pero yo también -dijo don Bartolomé, acercándose a él-. ¿Me permites que intente hacerte cambiar de opinión?
-Sí, claro, pero....
-¿Recuerdas que te he dicho que las serpientes no responden a estímulos auditivos?
-Sí...
-Sí responden a estímulos visuales y táctiles.

Don Bartolomé cogió de la barbilla a Gaga, apuntó su cabeza hacia la car de Alejandro, y luego le dio dos toques sobre ella con la mano. Al instante, la serpiente se enroscó violentamente sobre Alejandro, que no tuvo tiempo de reaccionar y cayó nuevamente al suelo.

-¡¡¡AYÚDEME!!
-Este dolor no es nada comparado con el que le podrías causar a Aurora si la expones a un peligro por capricho, y mucho con el que te voy a causar si ni siquiera lo intentas. ¿Te queda claro?
-¡¡ME VA A MATAR!!
-No, la orden de matar es tocarla tres veces. Ni siquiera está usando una cuarta parte de su fuerza. Si lo hiciera, hiciera, ahora mismo no podrías ni respirar, y mucho menos hablar.
-¡¡SOCORRO!! ¡¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!!
-Nadie te puede oír aquí, ni ayudarte. Sólo yo. Promete que no le dirás nada a Aurora, y haré que te suelte.
-¡¡NO!!
-Eres valiente, Herrera. Por eso y por mucho más te tengo muchísimo aprecio. Sin embargo, quiero a mi sobrina. Y aunque me cuesta la última oportunidad de encontrar alguien que dirija esto y la desaparición de esta sede, voy a proteger a Aurora de cualquier peligro, aunque se lo causes con la mejor intención.


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