Prohibido amarse con testigos. Los humanos tenemos un sentido del pudor sexual del que carecen la mayoría de los animales. Buscamos lugares tranquilos y reservados para los actos íntimos con nuestra pareja. En algunas especies de primates, género al que pertenecemos, en las que se dan relaciones estables,
los “enamorados” prefieren ocultarse para practicar la unión sexual. Lo hacen para no ser vistos por el resto de la manada, ya que corren el riesgo de transgredir los derechos del macho “alfa” o la hembra dominante, y serían atacados.
Miembro atrapado, ¿leyenda o realidad?. El denominado “pene cautivo”, normal en los acoplamientos de especies, como los perros o los gatos, es rarísimo entre los humanos, pero adquiere mucha resonancia porque reaviva terrores ocultos en el inconsciente masculino. Los testimonios sobre casos en que el pene queda atrapado en la vagina abundan, pero no siempre están bien documentados, y corroboran el pánico a las relaciones sexuales de individuos apocados de uno y otro sexo. Los indios yaromano utilizaban la misma palabra para “comer” y “copular” y algunos críticos literarios han interpretado en términos de este complejo mítico a la enigmática “Moby Dick”, de Herman Melville.
El sexo como somnífero. Muchas personas afirman que después del orgasmo, obtenido en la unión sexual o por medio de la masturbación, concilian el sueño con más facilidad. La conducta animal tiende a confirmarlo: por ejemplo en las conejas, las fases de sueño aumentan y se prolongan después de acoplarse con un compañero de especie, o incluso después de una excitación mecánica de la vulva. Los estudios creen que la actividad sexual favorece el sueño, al menos en parte, debido a la acción de mecanismos hormonales y sustancias cerebrales.
El récord orgásmico. En un estudio reciente de 10 mil horas de duración efectuado con 751 sujetos, en el Centro de Estudios Maritales y sexuales de Long Beach, California, en Estados Unidos, se estableció el récord de 134 orgasmos femeninos en el transcurso de una hora, mientras que el más potente de los varones no pasó de 16 eclosiones. La información no menciona cómo se efectuó la selección de los voluntarios, aunque es de suponer que a nadie se le ocurre acudir a una investigación de este tipo, de no tener acreditados con anterioridad unos resultados “honorables”.
Bellos sin vello. La depilación de las piernas femeninas, generalizada en Occidente, a veces se prolonga parcialmente con la del monte de Venus, por razones de estética, como lucir prendas de baño mínimas. La depilación pubiana solía ser completa entre musulmanes de Oriente Medio y del norte de África, como antes lo fue entre los romanos, hindúes, chinos y nipones. A la vista, un pubis depilado presenta un aspecto infantil, lo que puede satisfacer algunas tendencias pedófilas, mientras que los denominados varones “metrosexuales” se depilan todo el cuerpo. Estas y otras modificaciones corporales suelen obedecer a motivaciones eróticas, según los expertos.
Anillos “allí”... Al hombre que desea complacer a su pareja le conviene saber antes qué tipo de “piercing” genital puede ser más estimulante o grato a la otra persona. Si el anillado entra en contacto con los dos puntos principales de excitación del área genital femenina, el clítoris y el punto G, es posible que mejore la estimulación, presuponiendo la habilidad del individuo. Es una decisión personal, para la que conviene escuchar todas las explicaciones que nos den sobre la oferta disponible y los consejos del médico respecto de las medidas de higiene que requiere esta forma de arte corporal, que si bien es reversible, porque puede quitarse, no está exenta de riesgos para la salud.
¿Es sano besarse? La ciencia dice que sí. Además de ejercitar unos 30 músculos faciales, el besar con asiduidad mejora la autoestima y activa la circulación sanguínea. Las personas que lo hacen viven más años y sufren menos achaques. Posiblemente, esto se deba a que el beso moviliza varios tipos de secreciones hormonales que tienen eficacia analgésica y fortalecen las defensas del organismo. Durante el beso, unas 40 mil bacterias pasan de una boca a otra, pero la mayoría son inofensivas, y además nuestra saliva contiene sustancias desinfectantes.
El sexo es sano. Hay unanimidad médica sobre que unas relaciones de pareja cariñosas y la actividad sexual habitual favorecen la salud, sobre todo debido a la actividad hormonal. Durante los preliminares amorosos, aumenta la secreción de oxitocina, la cual influye en la formación de sentimientos profundos y poderosos, y en la unión sexual, se liberan endorfinas, las cuales suscitan una sensación de bienestar. Durante el orgasmo se liberan prolactina, que es antiestrés, y serotonina, que suscita una sensación de felicidad completa. Durante los ratos de dulce compañía, también secretamos más estrógenos y progesterona, sustancias que fortalecen los huesos y músculos, protegen el corazón y tonifican la circulación.