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[»«]La familia destruida[»«]
[»«]La familia destruida[»«] - ecos de fe
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Una consecuencia: La familia destruida



El domingo pasado vimos que no se trata de cuestionar a Dios por las cosas que nos suceden o por qué no tenemos los resultados que otros obtienen de su vida cristiana, sino que lo que debíamos hacer era una revisión completa de nuestra relación con el Señor, y fundamentalmente ver cuál era el grado de obediencia que tiene cada uno con las leyes y mandatos establecidos por Dios en Su Palabra.



Pudimos ver a la luz de la Palabra, que la desobediencia trae consecuencias en todas las áreas del hombre, y que ésa era la raíz fundamental de todos los males del cristiano, motivo fundamental por el cual los que se han sometido con humildad y obediencia a “todo” lo que el Señor pide, reciben la plenitud de las bendiciones, Levíticos 26:1-13; en tanto que quienes no cumplen con el Señor reciben solamente su misericordia, es decir que permanecen recibiendo solamente lo justo y necesario para no resultar de mal testimonio como cristiano, con lo cual son satisfechas sus necesidades básicas, pero no pueden disfrutar de la abundancia que el Señor promete en su Palabra, ya que “poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” 2 Corintios 9:8.



Dijimos que la desobediencia afecta todas las áreas del cristiano, pero en esta ocasión veremos una de sus consecuencias, la destrucción de la familia, para esto leamos la Palabra de Dios en Génesis 1:27-28 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” y en Mateo 19:4-6 “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.



En estos textos hallamos la base de la sociedad humana y base de la iglesia del Señor, estamos hablando de la familia, y vemos que la bendición de Dios está sobre ella a fin de que den frutos y se multipliquen, pero todo esto sucede cuando ese matrimonio se encuentra en obediencia a los mandatos del Señor, “15Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán………30Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás” Deuteronomio 28:15, 30; como sabemos, Dios no maldice bajo el concepto que el hombre tiene como maldición sino que lo que sucede cuando no hay obediencia, es que el Señor retira su bendición para dejar el matrimonio a merced del enemigo y permitiendo la ruptura del lazo marital además de hacer infructuoso todo esfuerzo o trabajo que humanamente se realice para mantenerlo.



Por esto en necesario que desde el mismo principio, la familia se funde en la roca sólida que es Cristo, y como nos dice la Escritura: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” 2 Corintios 6:14-16; así, es necesario que desde el principio comencemos en obediencia, recordando que la tierra fue raída una vez a consecuencia de que los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres que eran hermosas, Génesis 6:1-7, y esto sucede porque no dejamos que sea el Señor quien guíe al matrimonio sino que lo hacemos carnalmente, mirando solamente lo externo, siendo que esto es solamente vanidad temporal en tanto que el matrimonio que Cristo forma es para siempre, “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda trasgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” Hebreos 2:1-3, con lo cual nos esta diciendo el Señor que rápidamente regularicemos nuestra situación matrimonial a fin de estar bien frente a Él, como también frente a la ley del hombre.



La sociedad sin Cristo, bajo el poder del maligno, 1 Juan 5:19, ha comenzado a aceptar como muy normal la convivencia en aparente matrimonio, pero los hijos de Dios no pueden vivir en apariencias, sino en obediencia y la realidad de la legalidad establecida por el Señor en su Palabra y del hombre a través de sus leyes, para entonces si ubicarse bajo la bendición de Dios y poder disfrutar de los frutos y bendiciones que Él a prometido para la familia, “Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen, Para que te guarden de la mala mujer, De la blandura de la lengua de la mujer extraña” Proverbios 6:23-24.



La juventud de hoy pareciera estar demasiado impaciente como para esperar en Cristo por su ayuda idónea, lo cual lo introduce en la desobediencia; Sara permitió que Agar le diera un hijo a Abraham a causa de su impaciencia, Génesis 16:1-16, como también pareciera que Abraham no puso demasiada oposición a este plan concebido fuera de la voluntad de Dios que les costó penas y sufrimientos que habrían evitado si la confianza hubiera estado en Dios desde el principio y hubieran esperado en Él para el cumplimiento de la promesa, cosa que ocurrió unos años mas tarde, Génesis 21:1-5.



Sabemos que el mundo entero esta bajo el poder del maligno y que vienen tiempos aún más peligrosos que los que estamos viviendo en los cuales el enemigo tratará de destruir la familia y los valores familiares pues sabe que de esta manera esta destruyendo las bases de la iglesia del Señor, pero que “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos” Efesios 5:6-7; ha llegado el tiempo en que los cristianos comiencen a disfrutar de las bendiciones del Señor, pero para esto es necesario que comprendan la importancia de la obediencia a las leyes de Dios.



La bendición del Señor no se deposita sobre un matrimonio establecido en rebeldía, si no hay un posterior arrepentimiento, “Oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” 2 Pedro 3:8-9; como tampoco está sobre aquél establecido en yugo desigual, si no hay conversión del no creyente, “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” 1 Corintios 9:20-22, aprovechando como el apóstol, todo para ganar y no para ser vuelto al mundo por el incrédulo; “Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos” 1 Corintios 7:12-14.



CONCLUSIÓN:



La familia fue establecida por Dios como unidad fundamental de la sociedad humana y de la iglesia, por lo tanto la bendición del Señor está sobre ella y debemos amarla como tal, pero “no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él” 1 Juan 3:18-19; como cristianos, nuestra familia se encuentra bajo la bendición, pero para que ésta se derrame constantemente así también debe ser nuestra obediencia a las leyes y mandatos divinos, ya que una consecuencia de la desobediencia es la destrucción de la familia.



Los tiempos son difíciles pues el diablo está trabajando para destruir la unidad familiar, pero en tanto que los cristianos escuchen la voz del Señor que les dice: “Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros; y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros, y habitaréis en ella con seguridad” Levíticos 25:18-19, la familia habitará bajo la bendición de Dios, bendición que es quitada a quienes son rebeldes y desobedientes.



Sabiendo que una consecuencia de la desobediencia es la destrucción familiar, a los adultos les pido que sepan guardar la familia con su obediencia, cerrando toda puerta de rebeldía por la cual el enemigo pueda introducirse para destruir, que santifiquen la casa y cubran su hogar en oración, educando a sus hijos para que ellos sean fieles y obedientes al Señor desde pequeños, “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” Proverbios 22:6; a los jóvenes les animo a esperar en Cristo a su ayuda idónea, sabiendo que si viene del Señor es lo mejor para su vida y no tienen necesidad de probar una convivencia sino que deben someterse a las leyes de Dios y de los hombres desde el principio para recibir la plenitud de bendiciones, “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” Hebreos 6:17-18.



La desobediencia es la causa de destrucción de las bendición que el Señor nos prometiera, por lo tanto, ni queremos perderlas, debemos recordar siempre Su Palabra cuando nos dice: “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán” Deuteronomio 28:1-2.


   
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