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Capítulo 65: La regañina. - La Congregación De Las Sombras,par...



26.07.2011 19:36 PDT
Capítulo 65: La regañina.
Al final, al terminar, se quedaron abrazados, mirando al techo. Aurora estaba sudando, y a Alejandro le faltaba el aliento.

-¿Sabes que, mañana, cuando tu madre nos vea, nos va a matar?
-El riesgo ha merecido la pena. Me ha encantado.
-Y a mi... Pero dime la verdad.... ¿por qué te has empeñado tanto?
-Es difícil de entender... Sé que son tipos de amor distintos, pero necesitaba sentir que tengo a alguien completamente.
-¿Es que no sabías ya que era así?
-Claro... Pero me encanta experimentarlo. Y hoy lo necesitaba.

Siguieron besándose y abrazándose hasta quedarse dormidos. Alejandro la mimó mucho, más que de costumbre. Quería que viera que estaba junto a ella, no solo físicamente, sino sentimentalmente también.



Al día siguiente, sobre las siete y media, se despertaron, y Aurora le empezó a enseñar su habitación y recuerdos de la infancia. Al poco rato, cuando aún se terminaba de vestir, su madre la llamó desde el piso de abajo. Aurora bajó mientras Alejandro iba al baño.

-Aurora, ¿en qué quedamos tú y yo?
-¿Eh?
-¡Te dejé dormir aquí con tu novio en tu cuarto con la condición de que no hicieras nada, y me mentiste!
-En primera, mamá, que ya tengo edad... y en segunda... ¡si no hicimos nada!
-¡¿No?!
-¡Claro que no! De verdad, mamá, no sé cómo se te ocurre...
-¿¡Cómo se te ocurre a ti!? ¡Te escuché perfectamente! ¡Menos mal que la abuela no oyó nada, porque sino no te miraría ni a la cara!
-De verdad, mamá, que no pasó nada, cuando me oíste seguramente yo estaría soñando.
-¡Sí, soñando! ¡Al menos, no me mientas!
-Que no te miento, mamá, que hace tiempo que sueño cosas que me hacen gritar y moverme aún cuando estoy dormida...
-No te lo crees ni tú.
-¡Pues ahora lo verás! ¡Alejaaaaaaaaandroooooo! ¡Ven aquí un momento, por favooooor!

Alejandro salió del baño y obedeció, yendo hacia ellas después de haberlo oído todo y sin saber con qué cara mirar a la madre de Aurora. Por suerte, ella solucionó el problema: le sogió la cara y se la ladeó bruscamente, enseñándole su perfil izquierdo a su madre.

-¿Ves? Ayer, mientras dormía, no sé que estaría soñando y le dí una buena bofetada en la cara, seguramente ese fue el momento en el que grité.
-Eran gemidos.
-Serían de correr.
-No estabas corriendo.
-¡En mi sueño sí!
-¿Pero no has dicho que no sabes qué soñabas?
-¿Quieres mirarle la cara? Mira aquí -dijo, pasando el índice por la mejilla de Alejandro-. Si te fijas, aún tiene un par de dedos marcados... ¡Au! ¡Pinchas!
-Es que no me puedo afeitar, no tengo maquinilla...
-Ay, Aurora, hija, no sé, no sé...
-Si quiere, le muestro la herida que me hizo dentro de la boca.
-¿Te hice herida?
-¡Sí! Terminatrix...

Alejandro le enseñó el corte en el interior de su mejilla, y la madre se dio por satisfecha. Le preocupaba que Aurora mintiera tan facilmente (aunque por suerte, rematadamente mal) y le molestó que usara la bofetada como coartada, pero lo olvidó todo cuando ella le dió un beso en la mejilla y le dijo "Te quiero mucho... aunque hoy pinches.".


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