peperonity Mobile Community
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
New to peperonity.com?
Your username allows you to login later. Please choose a name with 3-20 alphabetic characters or digits (no special characters). 
Please enter your own and correct e-mail address and be sure to spell it correctly. The e-mail adress will not be shown to any other user. 
This password protects your account. To avoid typos it must be entered twice. Please enter 5-20 alphabetic characters or digits (no special characters). Choose a password that is not easy to guess! Never disclose your password to anyone. 
This password protects your account. To avoid typos it must be entered twice. Please enter 5-20 alphabetic characters or digits (no special characters). Choose a password that is not easy to guess! Never disclose your password to anyone. 
Stay logged in
Enter your username and password to log in. Forgot login details?

Username 
CAUTION: Do not disclose your password to anybody! Only enter it at the official login of peperonity.com. We will never ask for your password in a message! 
Login
Stay logged in

Share photos, videos & audio files
Create your own WAP site for free
Get a blog
Invite your friends and meet people from all over the world
All this from your mobile phone!
For free!
Get started!

You can easily invite all your friends to peperonity.com. When you log in or register with us, you can tell your friends about exciting content on peperonity.com! The messaging costs are on us.
Meet our team member Sandy and learn how to create your own mobile site!

/*/'La Rumorosa /*/' - leyendas.urbanas



/*/'La Rumorosa /*/'
/*/'La Rumorosa /*/' - ur la rumorosa images
Dicen que en una ranchería cercana a la ciudad de Tijuana vivía una enfermera llamada Eva. Era muy conocida y respetada porque ayudaba a los enfermos y a los accidentados; sin importar la hora iba adonde se lo pidieran. Cierto día, llegó a su casa una señora que le rogó muy angustiada:

—Señorita Eva, mi esposo está enfermo, necesita que lo atiendan; por favor, venga a verlo.
—¿Qué es lo que tiene? —preguntó la enfermera.
—Ha tenido mucho dolor de estómago, toda la noche se estuvo quejando —respondió la mujer.
—¿Por dónde vives?
—Cerca de La Rumorosa —contestó.
—Está lejos —dijo la enfermera—. Primero voy a ver a una vecina que también está enferma, pero dime cómo llegar y en cuanto me desocupe, iré para allá.
La señora le dio las señas del lugar y se fue. Mientras tanto, la enfermera tomó su maletín y se dirigió a la casa de su vecina. Terminada su visita, salió rumbo a La Rumorosa caminando bajo el calor intenso del mediodía, pero en su prisa por llegar adonde la esperaban, equivocó el camino.

—No veo ninguna casa —pensó preocupada— estoy segura de que me dijo que era por aquí.
Ya habían pasado varias horas desde que saliera de su casa y pronto oscurecería. Tenía hambre y sed porque el agua que llevaba se había terminado; aún así trató de no desesperarse. Levantó la vista y no miró otra cosa que piedras formando los enormes cerros de La Rumorosa... una sensación de temor la invadió porque sabía historias de ese lugar en las que se hablaba de aparecidos, brujas y quién sabe cuántas cosas más.

Decidió volver a caminar y guardando su miedo se metió entre aquellos cerros; con la noche las enormes piedras que se encontraban por todos lados se transformaban en horrendas personas y animales que gritaban su nombre: ¡Eva, Eva...!

La mujer echó a correr desesperada entre las rocas hasta que sus pies resbalaron y no supo más de sí.

Con los días, los vecinos fueron a buscar a Eva a su casa, pero no la encontraron. No volvieron a saber de ella hasta que en las curvas de La Rumorosa vieron a una mujer vestida de blanco que pedía raite... el camino era tan difícil que nadie podía detenerse, pero aun así, cuando menos se lo esperaban, ¡aparecía sentada a un lado del que iba manejando! ¡El susto que se llevaban! La mujer se quedaba muda y siempre desaparecía frente al panteón. Se dice que todos estaban tan espantados que ya no querían pasar por aquellos lugares, pues corría el rumor de que era la enfermera muerta.

Otros cuentan que en la Cruz Roja de Tecate, muchos pacientes han sido atendidos por una misteriosa mujer que era muy cuidadosa en las curaciones y desaparecía siempre que llegaba la enfermera de turno; a pesar del susto que les dio ver cómo se desvanecía, la mayoría coincide en que siempre los favoreció.

Mucha gente ha acudido con el padre para que ayude a la enfermera en pena, pero, como nadie sabe dónde murió, no han podido hacer nada; así, la muerta seguirá vagando por los caminos de La Rumorosa durante muchos años más.







This page:





Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top