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La chica que quiso ser puta - maduro.y.apasionado.relatos.xxx



La chica que quiso ser puta
Autora: zorrita caliente, costarricense
23 min. Normalmente siempre os ubico en unas fechas concretas pero ahora mismo no recuerdo exactamente cuando ocurrió, aunque esforzándome me veo entre 21 ó 24 años, así que lo dejaremos así por el momento.

Si recuerdo que esa noche fue muy movida, lo pasé muy bien con mis amigas en la zona de pubs del puerto de la ciudad, incluso recuerdo que me enrollé con un chico que me invitó a tomar, pero no pasó a mayores, así que mi aventura no va encaminada por ahí.

Todo comenzó cuando ya era bien entrada la madrugada, alrededor de las 5:00 cuando ya nos retirábamos de camino al auto, me encontré con unos compañeros de la escuela de danza. Me entretuve bastante tiempo conversando con ellos y eso provocó que perdiera de vista al grupo de amigas con el que iba.

Iba algo tomada y perdí un poquito el rumbo, me perdí varias veces hasta encontrar el lugar donde recordaba que mi amiga había aparcado el auto pero cuando llegué ya no estaban, se habían ido sin mí, aunque con lo que me entretuve hablando no se lo tomé en cuenta, pues como me enteré dos días después, estuvieron como media esperándome a que apareciera.



Mi casa quedaba bastante lejos de donde me encontraba, así que respiré hondo, tomé aire y me dispuse a tomar camino yo solita hasta mi casa. Tomé una de las calles principales de la ciudad y seguí todo recto caminando, la verdad que estaba agotada pero me lo había gastado todo y no tenía dinero para tomar un taxi.

Como iba con un vestido azul bien ceñido y algo cortito la verdad, de esos con el cuello largo caído hasta la mitad de los pechos, provocaba algunos piropos malsonantes entre los chicos que volvían a casa en sus autos a esas horas. Claro está, no les hacía caso, me limitaba a mirarles y quitando vista les ignoraba, aunque para mis adentros no me hubiera importado tirarme de cabeza en alguno de ellos con tal de no seguir andando hasta mi casa, pues aun me quedaba un buen trecho y ya me dolían los pies.

Aun estaba a mitad de camino cuando decidí tomar un atajo, aunque sabía que no era muy recomendable tomar ese camino sola porque es zona de prostitutas y transexuales frecuentada por grupos de borrachos y gente de dudosa reputación, aunque cuando asoma la madrugada ya queda despejada la calle y vuelve a convertirse en otra calle cualquiera de la ciudad, así que como ya eran sobre las 6:00 pasadas cuando me animé a cruzar por ahí porque la verdad que ahorraría como unos 20 minutos de andadura y en el estado en el que iba eso era de agradecer.

Tomé una de las esquinas de la calle principal y giré en dirección a esa carretera. De camino me descalcé de los zapatos azules de tacón largo que llevaba a juego porque el camino se iba haciendo algo empedrado, pues esa zona estaba en construcción. Me alivió que el primer vistazo que tomé de una de las callecitas estaba despejada, no se veía nadie en ninguna de las esquinas, y la carretera apenas pasaban coches “extraños”, aceleré un poco el paso para poder atravesar cuanto antes esa zona, aunque aun me quedaban unas 4 calles por atravesar.

Mientras recorría la zona, pensaba en lo difícil que tiene que ser ejercer el empleo más antiguo del mundo. Estar a merced de cualquiera que pase, siempre alerta de posibles agresiones, siempre pendiente de que el chulo esté contento con lo que ganes esa noche, de lo que pueda pensar tu familia, etc. Por otra parte había oído que las prostitutas ganaban buen dinero, las que ejercían en pisos o en puticlubs de lujo tenían todo tipo de caprichos y la mayoría pasaban desapercibidas si no las conocías y a veces algunas de ellas ejercían en la calle sin necesidad de intermediarios para ganarse un extra.

Aquellos pensamientos me pusieron algo cachonda, pensar en ponerme en la piel de esas chicas, andando por esa zona, ganarme un buen dinerito y de paso llevarme a casa un buen polvo, de todas maneras nadie se enteraría… Todos esos pensamientos en realidad eran pura fantasía en mi cabeza, en el fondo mi orgullo de mujer me decía que era una locura, que una no sabía que tipo de personas podían ser o qué tipo de enfermedad se podría coger una haciendo esas cosas.

Aunque por otra parte no tenía porqué tener sexo si no quería, aunque siempre podía exigir hacerlo con condón como hacen las profesionales, también podía hacer solamente sexo oral, tenía entendido por habladurías de los chicos cuando fanfarronean contando historias de “otros amigos que lo hicieron”, que las prostitutas cobraban 20 ó 25 euros por chupar una polla, pero yo era una mujer hecha y derecha y mi caché sería mucho más alto…

Mientras tenía una lucha interna de honor y amor propio, no me había dado cuenta que había bajado la velocidad de mis andares, y que solamente había atravesado dos de las cuatro calles que aun me quedaban por recorrer, aunque ya una vez pasadas, solamente sería subir dos calles más y ya estaría en casa. Volví a levantar la vista al frente para cerciorarme que no hubiera nadie y así fue, parecía ser que por las horas que eran ya las prostitutas habían puesto la directa a sus casas, así que me disponía a seguir de nuevo con mis pensamientos cuando escuché el ruido de un motor de coche acercarse despacio por detrás mio…

-EEeehhh, guapa… ¿que tal?... –dijo el copiloto del auto.



-Preciosa ¿Qué eres la única que queda por estos rincones? ¿y tus otras amigas?...

Yo seguía a lo mío, con la vista al frente, ignorando sus comentarios y preguntas. A decir verdad me puse nerviosa, eso era lo que precisamente me estaba preguntando minutos antes en mi lucha interna, el tipo de gente que se acercaba a estos lugares reclamando sexo por dinero.

-EEhh putita, te hablamos a ti, guapa… Dinos… ¿Cuánto cobras por follarnos a los cinco? –dijo el piloto mientras avanzaba el auto al mismo ritmo que mis andares.



-Lo siento chicos, pero yo no soy ninguna prostituta… os habéis equivocado. –les dije yo sin ni si quiera mirarles.

-¿Qué no eres puta?, pues por la pinta que llevas lo pareces, guapa… -dijo uno de los chicos que iba atrás.



-Eso digo yo… además una chica sola por estas calles, con un modelito así, toda bien maquillada, el bolsito pequeño de puta… pues yo creo que sí que lo eres… venga no te hagas de rogar, zorra, que por dinero no va a ser…

Algo en mi interior hizo que ese comentario captara mi atención por momentos, lo cual me hizo voltear la mirada hacia el interior del auto y observar que efectivamente eran cinco los chicos que iban en el interior, se veían más o menos de mi edad, menos el conductor que se veía algo más mayor que los otros cuatro. Todos iban vestidos muy formales y el copiloto iba vestido de traje y pajarita, aunque ésta ya la llevaba suelta del cuello y la camisa algo abierta, supuse que vendrían de alguna despedida de soltero o alguna boda o algun evento formal…

-¿Que te has cansado de comer pollas esta noche y no quieres atendernos a nosotros? Venga zorrita no seas estrecha, venga… porfavor….



-Tienes aquí cinco pollas bien calientes para ti solita, ¿que no te gustaría satisfacerlas zorra? –dijo otro de ellos aumentando el nivel de sus groserías.



-Dejarme en paz coño…!!!! sólo vengo de pasarlo bien y me ha tocado irme a casa andando, iros a buscar putas a otro lugar que aquí ya no vais a encontrar nada. –les dije con tono malhumorado debido a los pequeños nervios del momento.

La verdad debo decir que sentí bastante morbosa la situación de que esos chicos me confundieran con una prostituta, supongo que mi piel morena les hizo pensar que sería una de esas putas africanas, aunque soy latina (ver relatos anteriores ;-D) y que mi estilizado cuerpo en ese modelito azul les ponía cachondos, todo eso mezclado con la frase “que por dinero no será”, me hizo recapacitar la situación por momentos.

- Wow, wow, Joder… para el carro puta… tampoco nos saques las uñas ahora que sólo somos unos meros clientes con ganas de un poco de diversión. –dijo el copiloto.



-Ya os he dicho que os vayáis por donde habéis venido, joder… que no hay nada que pescar por aquí, así que… ¡¡¡arreando!!! – les dije con una sonrisa borde, envalentonada y aun morbosa por la situación, pero los chicos estaban juguetones y no desistían en su empeño, supongo que al ser la única chica en “la calle de las putas” buscaban su propósito costara lo que costara.



-Sabes lo que yo creo… -dijo el copiloto.



-Me importa una mierda lo que tu creas –le contesté yo metida en el papel de chica borde.



-Creo que eres la única puta que se quedó hasta tarde y como viste que ya no había más pollas por mamar, te has quitado los zapatos y cerraste el “kiosco”. ¿ me equivoco? –dijo éste en su empeño mientras los demás se reían de escuchar las cosas que me decía y añadió.

-Lo que no sé es porque te comportas así ahora que cinco jovencitos bien apuestos y adinerados te quieren hacer un favor, además sería el último favor del dia y sería un buen motivo para decirle a tu chulo que llegaste con la faena bien hecha. –concluyó éste en un último intento por convencerme.

Entonces me paré en seco, dejé de caminar, estaba a mitad de la última calle para girar a dos más de mi casa pero me dí por vencida y decidí zanjar aquel asunto de la mejor manera que podía. Mientras aquellos chicos me hablaban, pensaba en los recibos del móvil, de las clases de danza que podía pagar por adelantado y de aquel vestido tan precioso que vi hace una semana, así me picó la curiosidad de saber cuánto pagarían por “mis servicios”.

-Pero que pesados que sois los tios cuando estáis cachondos… sois capaces de cualquier cosa con tal de que os la meneen un poco.–les dije sosegando mi mala leche y mostrándoles una pequeña sonrisa picarona.

-Por fin te decidiste preciosa… venga no perdamos el tiempo, ¿cuál es tu tarifa? –dijo el que iba de copiloto.

-Pues esto es lo que hay si no queréis que llame a la policía por acosadores. 100 por cada polla que mame ¿lo tomáis o lo dejáis?... -les dije yo metiéndome de lleno en el papel de prostituta y fingiendo ser mi trabajo real.

Los cinco se miraron y cuchichearon entre ellos. El copiloto que parecía ser el portavoz me dijo.

-¿Y por follar cuanto?

-Por follar… -dudé por momentos que caché ponerme- 200 cada uno. –les dije bien segura de mi última decisión, aunque por dentro estaba temblando de nervios.



-Joder, que ramera más cara ¿no te parece?... no eres la primera puta que me follaría pero me habían dicho que las putas de aquí erais más baratas. –dijo el portavoz de los chicos algo decepcionado por la tarifa.

-Las otras no me importa lo que cobren, a mí lo que me importa soy yo, además ya me iba a mi casa y no querrás que mi chulo se enoje conmigo cuando vea las horas a las que llego a casa y menos sin una buena recompensa que ofrecerle. –le dije yo intentando colar todo tipo de artimañas.

Volvieron a hablar entre ellos y por las caras que pusieron no se les veía que les hiciera mucha gracia la tarifa que les impuse, pero tenían que ir bien calientes y por las horas que eran ya no tenían muchas alternativas si no querían ir a un puticlub de verdad.

-Venga coño, no tengo todo el día… hace frío y me habéis mareado vosotros, ¿ahora qué, os lo estáis pensando? –les dije ya toda metida en mi papel intentando convencerles yo a ellos indirectamente, pues la idea de conseguir tanto dinero rápidamente me había seducido bastante.

-Está bien puta, aceptamos, pero te aseguro que me los voy a cobrar bien cobrados. –dijo el copiloto.

-Bueno ese es tu problema, depende de lo que aguantes, además tu mismo dijiste que por dinero no iba a ser, ¿ahora sois unos “pelaos”? –le dije con una sonrisa desafiante mientras les indicaba que metieran el auto en uno de los solares que había a medio construir.

La verdad que me estaba sorprendiendo a mí misma, me había comportado como un auténtico putón y encima lo estaba haciendo ¡¡¡por dinero!!!!¿Dónde estaba mi dignidad?, a mi no me habían educado de esa manera para ser así, creo que llevada por la mente calenturienta que a veces me posee estaba dispuesta a todo, aunque creo que el empujoncito que me dio a dar el paso fue el dinero que podía sacarme. Aun no sabía cuantos iban a querer hacerlo conmigo pero por lo menos se que sería rápido y en cuestión de minutos estaría en casa riéndome de lo sucedido con la pasta en la mano.

Mientras llegaba al lugar que les había indicado, prácticamente a unos pocos metros de donde habíamos acordado el trato, todos bajaron del auto. Sinceramente los nervios me comían por dentro pero ya no había vuelta atrás, debía ser decidida y actuar como si fuera mi trabajo, pues era lo que ellos creían.

Cuando llegué hasta ellos estaban hablando sobre quién sería el primero en follarme mientras reunían el dinero.

-Bueno chicos, venga, que ahora mismo es de día joder… ¿Cuántos vais a ser?



-Dos quieren que se la chupes y tres te vamos a follar ¿te parece bien?



-Está bien. Eso son… 800 euros, el dinero siempre por adelantado nene…



El portavoz, que era el copiloto, me dio el dinero, lo conté rápidamente y me lo metí en el bolsito. Para evitar posibles complicaciones metí el bolsito entre los sacos de cemento que habían apilados cerca de la obra donde estábamos, de ese modo si intentaban robarme les costaría encontrarlo y en todo momento lo tendría a la vista.



-Venga puta, ahora te toca a ti cumplir tu parte del trato.



-Eso eso…joder, que ganas tengo de follar ya!!!

Mientras se desesperaban fueron rodeándome entre los cinco, tocándome el culo y las tetas, sobándome los muslos y agarrándome de las manos me las llevaban a sus pollas.

-Esperad un momento, todos a la vez nooo… joder…de dos en dos si quereis. Y dentro del coche.

-Calla Puta, ya te hemos pagado ¿Qué más quieres?... Ahora cumple tu parte… Joder, que puta más exigente!!!!

En ese momento estaba tan asediada por los cinco chicos que me asusté un poco. Pensé que lo mejor era no enojarlos y dejarme hacer, de ese modo pensé, ilusa de mí, que todo acabaría más rápido y así evitaría que me maltrataran o me pegaran o algo de eso.

Unas manos me habían subido el vestido azul por encima de las nalgas dejando al aire mi tanguita rosa con lacito, el cual aprovecharon otras manos para sobar mi conejito por encima de este, frotándomelo con gran ansia mientras otras manos sobaban mi culo e intentaban introducir unos dedos en mi ano, cosa que me puso muy excitada, provocando mucha humedad en mi rajita.

En toda esa locura de tocamientos y sobos, otro de los chicos aprovechó el holgado escote del vestido para sobar mis tetas y sacarlas por encima del vestido para que los demás pudieran sobarlas también.



-Más despacio por favor, más despacio, que no abarco yo sola para todos…

Los chicos no hacían caso de nada, estaban tan salidos y excitados abusando de mi esbelto cuerpo que no escuchaban mis palabras. Sólo unas palabras del chico con el que había tratado el acuerdo hizo que se separaran un momento para invitarme a agacharme y comenzar a mamarles las pollas, cosa que hice sin rechistar, la verdad me estaba agobiando bastante con tanta mano sobándome y tanto cuerpo pegado a mí.

Me puse en cuclillas para no hincar las rodillas en el suelo, agarrándome de las pollas con las que aquellos chicos me rodearon para no caerme con los tacones de aguja que llevaba, y agarrando dos al azar, comencé a chupar. Mamé la primera polla a un ritmo bastante animado, mientras con las manos masturbaba otras pollas, a cada ratito iba alternando de chico para darle su respectiva chupada, acelerando cada vez más mis movimientos cervicales obligada muchas veces por las manos de aquellos que me tiraban del pelo queriendo llevar su propio ritmo de mi cabeza.

Parecía un carrusel dando vueltas sobre mí misma para satisfacer a aquellos chicos, la verdad, eran demasiados para mí solita, pero fui valiente y seguí adelante. Aunque muchas veces tenía que sobreponerme a algunas arcadas que me daban de que algunos me metían la polla demasiado adentro, a veces me atragantaba con mis propias babitas, pues al hacerme tan brusco tenía que tomar aire como podía y mis tetas gordas eran el lugar donde iba a parar toda aquella saliva que iba cayendo de mi boca y de las pollas de aquellos chicos.

Entre todo ese tumulto de rabos de todos los tamaños, uno de los chicos se apartó para agarrar condones del coche. Suerte tuve porque yo no llevaba y no iba a permitir que me penetraran sin condón, aunque después de verme “forzada” por tanto chico, no sé si hubiera podido resistirme mucho la verdad.

-Venga GUARRA, ya es hora de follarte, que para eso hemos pagado.

Uno de los chicos abrió el maletero del auto y se sentó en el borde mientras otro me levantó del pelo y me puso de espaldas a él, inclinando mi cuerpo hacia la polla del que estaba sentado y dejando mi culito expuesto con el tanga medio sacado hasta la mitad de los muslos mirando hacia él. Me habían arrugado el vestido a modo de agarre por encima de las caderas, supongo que para poder cogerse mejor y así poder embestirme con más fuerza.

-Joder… esta PUTA tiene el chocho muy caliente… menuda rajita tiene más linda –dijo el que me iba a penetrar.

-Venga Juan, dale duro a esta guarra, que bien caro nos ha salido. –dijo otro de los chicos mientras aprovechaba para sobarme las tetas.

-Despacio por favor, despacito… -supliqué con voz suave, pero mi petición fue en vano, aquel chico me penetro con tanta ansia que me la metió como pudo forzando mi coñito.



-Hijo de puta, aaahhhh…. Me dolió cabrón… -le dije casi con la lagrima cayendo.

Pero siguió sin prestar atención a mis quejas, se limitó a sonreírme mientras me forzaba la cabeza para que se la comiera a su amigo que esperaba impaciente a recibir su mamada mientras éste me jodía el chochito por detrás.

Otros dos chicos se pusieron a la par del que le estaba mamando para que les masturbara mientras me sobaban las tetas y me jalaban fuerte del pelo para ir pasándose mi boca por sus pollas mientras me decían todo tipo de sucios y morbosos adjetivos. La verdad que el coño me ardía del dolor que me había dado aquella penetración tan brusca, a pesar de tener el coñito caliente y de la vaselina del condón, supongo que los nervios me traicionaron un poco y entre mamadas, algunas lagrimas brotaban de mis ojos verdes mezclándose con las babitas de mis labios. Pero aun así, continué como una campeona.

Al cabo de unos minutos, el ardor se convirtió en placer y el cabrón que me penetraba me embestía cada vez más fuerte mientras el chico que esperaba su turno me propinaba manotazos en el culo para dejármelo rojito y un poquito dolorido. Sus embestidas provocaban que me tragara las pollas de los otros chicos casi sin esfuerzo, aunque ellos no me penetraban el chochito, pero bien se estaban saciando con mi boca y mi cara.

Mientras uno me agarraba de la melena y me obligaba a tragarme su rabo hasta lamerle los cojones con la lengua, otro de ellos agarraba mis tetas gordas y las usaba a modo de cubana para masturbarse mientras el otro me agarraba la mano que tenía libre y se masturbaba con ella.



-AAAHHHh, PUTA, que buena estás joder, me voy a correr GUARRA… toma… toma… -dijo el cabrón que me jodía avisándome que estaba a punto de correrse.

Y así fue. Se corrió bien a gusto, sacando la polla de mi interior mientras me abría el culo para ver mis juguitos mezclándose con su condón, me arrimó una última manotada en las nalgas y se separó a un lado para dejar sitio al chico que esperaba ansioso su turno.

-Ahora voy yo pedazo de PUTA, prepárate. –dijo el otro chico que esperaba.

La verdad que así hice, me preparé como pude para recibir su primera embestida intentando de alguna forma poder relajarme y así asimilar mejor la penetración, pero éste era peor que el primero y no fue precisamente el chochito lo que me folló, sino el culo.

Yo solo pude gemir fuertemente para intentar de alguna forma advertirle de que no lo hiciera, pues muy poquitas veces me habían jodido el culito, pero fue inevitable. Uno de los chicos a los que estaba mamando me tenía ahogada con su pollón gordo, éste había hecho una coleta con mi pelo y me utilizaba la cabeza a modo de coño-consolador de esos que usan los chicos para masturbarse en solitario. Casi me dieron ganas de darle un mordisco y arrancarle la polla de golpe cuando sentí a su amigo incrustarme un poquito más allá del capullo, pero me aguanté como pude e intenté relajar el esfínter y asimilar, no sabía cómo, la follada por el culo.

Ahí sí que sentí dolor, ahí no había más lubricación que la del condón, pero sí eran más lentas las sacudidas al principio, de ese modo pude aguantar bien la jodida y al igual que el chumino, mi culito fue haciéndose al tamaño de la polla que me jodía y poco a poco ir acelerando los movimientos de cadera que aquel chico me daba mientras me apretaba fuerte de la carne de mis caderas. En ese momento cerré los ojos concentrándome solamente en el tipo que me penetraba por detrás, dejándome a merced de los chicos que me usaban la boca a modo de muñeca hinchable.

La verdad sea dicha, en condiciones normales y en un ambiente más propicio, mejor acomodado y con gente conocida por mí, aquella situación hubiera sido el paraíso. Realmente estaba practicando una orgía en toda regla ¡¡¡en plena calle y por dinero!!!. Aquello era inaudito para mí, ni yo misma creía que aquello estaba sucediendo, más casi parecía un sueño del que por una parte gozaba y no quería despertar y por otra parte ansiaba que se acabara ya de una vez y poder irme a mi casa a descansar y dormir después de una noche tan loca en todos los sentidos.

Cuando abrí los ojos sentí que el chico que me jodía aceleraba muchísimo las embestidas haciéndome gemir de placer. Aquel vaivén de cintura provocó que acelerara la mamada que le estaba dando a otro de los chicos, el cual, al ver que su compañero iba a correrse, aceleró también sus movimientos de cadera en mi boca, vaciándome sus huevos en mi garganta, provocándome una pequeña arcada que tuve que evitar tragándome toda aquella cantidad de leche.

-AAaarrggg….glub… glub

Fue todo lo que se escuchó de mí, mientras éste apuraba las últimas sacudidas en mi boca, su compañero me arreaba fuerte manotazos en las nalgas a la vez que se corría en el interior de mi culo. Sentía que el interior de mí me ardía, ya no sabía si era por el dolor de las penetraciones tan fuertes que me daban o por lo caliente que me habían puesto.

Lo importante era que ya había conseguido hacer que 3 de los 5 chicos se corrieran, ya quedaba poco, solo me faltaba follarme a uno y chupársela a otro y claro estaba, no se hicieron esperar.

El que iba a penetrarme agarró su polla dura y despacito fue metiéndomela. Me sorprendió la delicadeza con lo que lo hacía, me agarró de las tetas y mientras las manoseaba, apoyaba su cara en mi espalda y con movimientos suaves me penetraba el chochito. De esa manera me calenté bastante porque me recordaba a cuando lo hacía con mi ex, con esa delicadeza y ese buen hacer que rápidamente se desvaneció cuando al chico al que iba a mamarle la polla me apretó un poquito fuerte de la boca obligándome con cierto dolor a abrírsela para que éste pudiera meterla tanto como quisiera.

En realidad no podía quejarme, pensándolo fríamente no había puesto mis condiciones a la hora de evitar ser usada de aquella manera, pues yo no era así, pero el alcohol que llevaba encima y la “tontería” de mi lucha interna por unos cuantos euros me habían llevado a practicar la más antigua de las profesiones con la máxima inexperiencia. Aquello me lo tenía bien merecido, además, haciéndome pasar por una prostituta, supongo que la mayoría de las mujeres que practican aquel trabajo habitualmente debían encontrarse con peores clientes que aquellos a los que yo estaba dando plena satisfacción.

Así que sin quejarme en absoluto, intenté gozar todo lo que pude de aquella jodida de chocho que me estaban dando mientras daba placer al otro chico con la mejor de mis mamadas. Mientras era follada, escuchaba las risas de los compañeros que cuchicheaban entre bromas de las caras que sus compañeros ponían mientras me decían todo tipo de cochinadas. Uno de los chicos que se estaban riendo se sentó al lado del que se la estaba mamando, levanté la vista un momento para ver quien era, era el chico que me había follado el primero, pero se limitó a sobarme las tetas y a tocarme el clítoris, cosa que agradecí por momentos, porque aceleraba mi calentura mientras el otro que me follaba subía su ritmo de embestidas.

El chico que me masturbaba el clítoris aceleró más su mano, provocando que yo acelerara mis movimientos de cintura y provocando a su vez que el chico que me penetraba hiciera lo mismo. Todo era una circulo vicioso. El chico que me empalaba la boca con su polla se puso de pie y agarrándome de la melena comenzó a follarme la boca como si fuera otro coñito.

En ese instante no paraba de gemir fuerte, estaba toda ida de mí, estaba a punto de correrme por primera vez en todo el tiempo que llevaban follándome aquellos chicos. El chico que me follaba el chocho me agarró de las muñecas, estirándome los brazos hacia atrás para ayudarse de mí y poder así empujarme más fuerte si podía, sus penetraciones eran muy fuertes, ya no notaba dolor y todo era sentir un fuego enorme en el interior de mi vagina. El chico que me masturbaba se estaba empleando a fondo y el que me follaba la boca me tenía con todo el trozo metido hasta la garganta mientras me agarraba de la cabeza y haciéndome movimientos cortitos pero rápidos me obligaba a lamerle hasta los huevos con la lengua.

Y así comencé a gemir como una perra hasta que comencé a chorrear lechita por todas partes. Sobretodo al que tenía jodiendome y al que me masturbaba los puse perdidos, pues a chorretones intermitentes les mojé los huevos, los muslos y la mano entera respectivamente.

-Joder PUTA…menuda corrida te has pegado…. Jajjajaja –dijo el chico que me había masturbado mientras restregaba la mano que le había empapado sobre mis tetas.



-joder ZORRA, me has puesto perdido de jugos… -dijo el chico que tenía detrás, el cual a pesar de haberle mojado entero, no paraba de joderme igual de fuerte.



Casi no podía tenerme en pie, la corrida que me había dado me provocaba temblor de piernas, estaba tan a gusto sintiéndome toda eyaculada y recibiendo las embestidas de aquellos cabrones que estaba exhausta.

-Toma GUARRA, toma… abre la boca PUTA… -me dijo el que me follaba la boca mientras se separaba un instante para correrse en mi cara e introducirme algunos chorritos de leche en la boca para que los tragase. Y así hice.

-PUTA… me corro, me corro… -dijo el que me follaba mientras se quitaba el condón rápidamente y me echaba toda la corrida sobre mi rajita húmeda y el culo, quw chorreante de fluidos, ahora había que unir los que éste me había echado encima.

Igualmente no dije nada. Acaté sin rechistar que se corriera sobre mi rajita mientras le rechupeteaba la polla al que se había corrido en mi cara y en mi boca para dejársela bien limpita.

-Joder…pedazo de GUARRA nos hemos follado.

-Ya lo creo tío, menuda ZORRA, ni ha dicho nada por corrernos sobre ella.



-Cuando pueda volveré otra vez por aquí para ver si estás…



-ya ves… PUTA… ¿te ha gustado?... jajajja

-Bueno, no ha estado mal –dije bastante molesta para fastidiarles por como se intentaban hacer los machos después de cómo me habían tratado de duro.



-Joder, que PUTÓN está hecha esta GOLFA, seguro que se ha follado a tantos tios que 5 ya no son suficientes…. Jajajjaj

-Iros a la mierda… venga… carretera y manta coño!!! –les dije ya muy cabreada, pues no era por las cosas que me decían, sino que me sentía un poco humillada porque realmente me sentía una PUTA en aquella situación.



-Hala chicos, ya habéis oído a la dama. Ya está bien por hoy… vámonos.



Como pude me subí el tanga, me arreglé el vestido que estaba hecho mixtos, todo arrugado, lleno de polvo del lugar y con manchas de corrida del último que me había bañado el coñito y me senté en un pedrusco que había por el suelo. Me esperé un poquito a que se alistaran y se fueran para coger mi bolso y salir corriendo a mi casa.

Cuando por fin ya los ví a lo lejos, me sentí bastante aliviada. Todo había acabado. Fui al pilar de sacos donde había guardado mi bolsito con el dinero, lo abrí para cerciorarme que todo estaba en orden y como pude aceleré el paso atajando por el descampado para llegar al portal de mi casa.

Cuando me metí al ascensor me miré al espejo, estaba totalmente descuidada, quien me viera pensaría que me habían violado o dado una paliza o algo así. Entré en casa, me desnudé y me di una buena ducha. Pensé en todo lo que había ocurrido, desde el principio y me pregunté si de verdad había merecido la pena pasar por todo aquello por 800€.

¿Había merecido la pena? ¿Vosotros que creeis?.

Sonreí para mis adentros.


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