Bastet, la diosa-gata, se solía representar como una gata sentada o como una mujer con cabeza de gata, que en la mano lleva un sistro (instrumento musical parecido a un sonajero). Ante todo, era la protectora de los niños de la familia real. En la mitología egipcia, Bastet defendió a Ra, el dios-sol, de los ataques de la serpiente Apofis, deidad que personifica las fuerzas del mal en el más allá. Hija y esposa de Ra, Bastet representa la dulzura maternal y la feroz defensa de los hijos, así como el placer, la feminidad y la alegría. Además era la diosa de la música y la danza.
En la ciudad de Bubastis, nombre que significa Mansión de la diosa Bastet, en el Delta del Nilo, aparecen restos de su culto ya en la IV dinastía (Imperio Antiguo). Desde estos principios de la historia egipcia, Bastet es la representación de la madre del Faraón, que se encarga de proteger y ayudar a su hijo.
En sus orígenes, Bastet podría haber sido una leona, y así se la representa en su versión colérica, como una mujer con cabeza de leona. Ésta recibe el nombre de Sejmet (la poderosa), y representa la quemadura de los rayos de sol. Es una diosa destructora de los hombres y responsable de las epidemias que se cernían sobre Egipto. Por esta razón, Sejmet fue elegida como patrona de los médicos.