
Saber que se es amante e intentar tratar el tema resulta incómodo, es algo de lo que en la medida de lo posible, intentamos evitar hablar. Es un tema controvertido, que de una u otra manera intentamos evadir. Sin embargo, muchas mujeres de todo el mundo, de todos los estratos sociales se identifican con el tema, muchas veces por ser participes de lo que llamamos muy comúnmente la infidelidad.
- Mujeres que son amantes:
Mujeres que son parte de una sociedad en la que han aprendido a ser señaladas, criticadas y hasta juzgadas. Han aprendido muy valientemente a soportar las consecuencias de lo ilícito y hasta se han acostumbrado a vivir con ellas.
Muchas son las excusas que una mujer amante busca, las encuentra y hace uso de ellas para justificar sus actos. Se resignan a vivir en un reducido espacio en la vida de un hombre que por derechos humanos y morales no les pertenece, es indudable que la vida nos coloca muchas veces ante situaciones difíciles de renunciar y muchas mujeres pueden llegar a verla como “algo normal” y hasta con resignación, por que piensan que las circunstancias no les deja otra opción de existencia.
Tomemos por ejemplo a la mujer casada que busca refugio en brazos de otro hombre que también es casado. Se les olvida a los dos que tienen un compromiso ante un sacramento que debe ser respetado, como un símbolo de amor para ser compartido “en las buenas y en las malas” cada uno por su lado con sus respectivas parejas, ¿hasta donde se comparten las buenas? ¿Hasta donde la mujer debe aguantar las malas? ¿Y si las cosas malas sobrepasan las buenas, ¿porque no mejor separarse?
Es obvio que muchas mujeres, tratando de salir de la cárcel de sus tristezas, incomprensiones, sufrimientos y todos los etcéteras que se les ocurren en contra del esposo, en lugar de solucionar el problema actual se complican más la vida. Se hace a una doble vida sin medir consecuencias, sin pensar en sus hijos mucho menos en un esposo por el que ya se le escapo el amor y lo más importante, se olvida de si misma, de su estabilidad, se olvida de la salud, de su salud emocional.
Por su lado el hombre, que en su mayoría de veces, está a la caza de emociones nuevas también le sobran las excusas para justificar su traición, para justificar el incumplimiento a sus promesas ante un altar, que en su momento le hizo a la esposa de cuidarla y respetarla, busca la “comprensión de la amante” para que le de el consuelo que necesita para olvidar sus “padecimientos” al lado de la “ingrata esposa”.
Y la gama de acusaciones podría seguir, sin embargo y a pesar de todo, sigue en ese hogar y con esa esposa “que le trata tan mal”. ¿Por qué no la deja? Porque se le hace mas fácil y cómodo por una parte, tener un hogar que lo espera con hijos y esposa y que siempre estarán allí para él, por otra parte, tener a la amante, con la que no tiene ningún compromiso, y que tampoco tiene derecho de reclamar, ni de pedir nada y que estará para él cuando se le antoje “tirar una canita al aire”.
Se dice que las mujeres por naturaleza somos más auditivas, intuitivas, entregadas y crédulas de todo cuanto le digan, especialmente cuando le dicen las palabras que desea escuchar, da muchas veces el paso que según ella, la lleva directa a la vida al lado de un hombre que según ella, la comprende, la cuida, la ama, mientras tanto el , el esposo no comprendido, el que sufre tanto, sigue unido a la esposa, por las diferentes razones que ya se conocen. “Dame tiempo, estoy con ella por mis hijos” ¿por los hijos? ¿Y los de ella? Porque muchas veces, por no decir siempre, la mujer lo deja todo por él.
Eres la mujer amante, te dice que necesita tiempo… ¿dónde quedó todo ese amor que te prometió? ¿Por qué sigues solas? Ahora parece ser que él se dio cuenta de que en el fondo sí ama a su esposa e hijos, se dio cuenta que fue un error traicionar contigo a su esposa, por lo que vuelve arrepentido al hogar que nunca debió dejar…
¿Es esto lo que la mujer amante busca? ¿Merece la pena tener un hombre amante si siempre acaban así? Y en el caso de la mujer soltera, ¿vale la pena que eche a perder su juventud, sus sueños y sus anhelos, por un hombre que nunca será para ella?
Muchas son las veces que nos colocamos en una situación mala, pero muchas son también las veces que podemos levantarnos antes de caer. Veamos muy dentro de nosotras mismas, veamos qué nos falta para no caer en la cruel infidelidad, evitemos ser infieles con personas de nuestro propio género, con nuestros principios y valores, seamos fieles con nosotras mismas.
Nadie es feliz a costa de las lágrimas de otras personas, no hagamos a otras lo que no queremos para nosotras mismas.