Espíritu Indomable
Esta ilustre escritora, educadora y activista política llegó a ser apreciada
por sus dotes intelectuales, su creatividad, su dinamismo y su eterna
fidelidad a las causas por las cuales luchó toda su vida.
Llamada:
Su residencia estaba ubicada en uno de los barrios más elegantes de su
tiempo: Barrio Amón, parador de la burguesía josefina. Irónicamente, su casa,
para ser más específicos, su biblioteca, fue un centro de tertulia y
discusión política, que reunía a personas con un ideario totalmente
encontrado con el de su vecindario.
Evelyn Vargas Carmona/ periodista
Polifacética, tanto así que se le conocía por diferentes nombres,
según fuera el escenario. En la educación, era la "niña
Maria Isabel" pionera de la educación preescolar del país. En la política, era Chabela" pieza
clave en el Partido Comunista y asidua defensora de las causas sociales. En
las letras, era Carmen Lyra, precursora del realismo social propio de la
Generación de 1940 y responsable de crear a la entrañable
cuentacuentos, "Tía Panchita" En el registro oficial, todas
ellas convivieron en María Isabel Carvajal, una mujer que nació "producto del
amor", el 15 de enero de 1888.
Para el historiador, Iván Molina, entender a Carmen Lyra solo es posible si
se considera el triple condicionante de marginación que padeció, primero por
ser hija ilegítima, segundo por ser mujer y tercero porque se inserta en el
grupo de intelectuales radicales de principios de siglo.
Desde muy joven, mostró gran preocupación por los sectores en desventaja. A
los 18 años, se integró al Hospital San Juan de Dios en calidad de novicia
religiosa, pero fue rechazada por la Hermanas de la Caridad por no ser una
hija reconocida. Este pudo ser un hecho detonante de su ya, de por sí,
profunda sensibilidad social.
Una vez concluido ese místico capítulo de su historia, su vida da un giro
completo. Tras abandonar su ilusión de convertirse en monja, cultivó su
intelecto con la lectura, de esta manera conoció diversas corrientes de
pensamiento político, desde el anarquismo, pasando por los movimientos
reformistas latinoamericanos, hasta el comunismo.
En su época, la única carrera posible para las mujeres era la educación.
Carmen Lyra, se graduó de maestra del Colegio Superior de Señoritas, en 1904
y pronto se convertiría en una educadora de vanguardia, especialmente en el
campo de la enseñanza preescolar.
Aprendió francés e inglés y en 1920, partió a Europa, becada por el gobierno,
con el fin de ampliar sus conocimientos pedagógicos sobre las nuevas
tendencias educativas, especialmente las relacionadas con los jardines
infantiles. En Francia, se enfocó en el estudio de diversas teorías,
principalmente en las de María Montessori.
A su regreso, le dio forma a la cátedra de Literatura Infantil, en la antigua
Escuela Normal, y funda, junto con Luisa González, la Escuela Maternal
Montessoriana. Centro donde brilla tanto por su labor educativa como por su
obra social, puesto que logró integrar niños de familias adineradas con niños
de escasos recursos.
Su residencia estaba ubicada en uno de los barrios más elegantes de su
tiempo: Barrio Amón, parador de la burguesía josefina. Irónicamente, su casa,
para ser más específicos, su biblioteca, fue un centro de tertulia y
discusión política, que reunía a personas con un ideario totalmente
encontrado con el de su vecindario.
En sus posiciones no estaba dispuesta a hacer ninguna concesión. Fue siempre
fiel a sus convicciones y las defendió apasionadamente, con su
palabra "irónica y sarcástica", como la califica Molina, y con su
acción
valiente y transgresora. En este sentido, tuvo gran afinidad con Carlos Luis
Fallas, según Molina, "si uno inventaba usar las armas el otro lo
seguía"
Siempre consecuente con sus ideas radicales, se integró al Partido Comunista
para asumir la dirección intelectual y la propaganda. Fue tal su presencia en
el partido, que incluso los servicios de inteligencia de los Estados Unidos
llegaron a manejar la hipótesis de que fue ella, y no Manuel Mora, la
verdadera fundadora de esa agrupación.
Los últimos años de su vida los dedicó por entero a la actividad política,
destacándose en este campo como periodista. Su militancia en esta esfera le
costó primero su trabajo y al filo de su vida, la patria. La guerra civil de
1948 la obligó a irse a México: al exilio. País donde murió un año después, a
pesar de la solicitud que se le hizo al Gobierno para que muriera en suelo
costarricense y dejara de sentirse, como escribió ella "como mata
transplantada, de esas que no pueden adaptarse a nueva tierras".
En las letras, según el escritor Alfonso Chase, "estructuró y dio forma
a un
lenguaje nacional, rico en detalles, a veces esquemático, pero con un gran
sentido de la belleza literaria y la sencillez de la psicología
cotidiana"
Su obra Los cuentos de mi Tía Panchita es considerada una pieza clásica de
la literatura costarricense.
Carmen Lyra, de acuerdo con Molina, fue una mujer "que se mantenía a sí
misma: soltera, libre y radical."Esta ilustre escritora, educadora y
activista política llegó a ser apreciada por sus dotes intelectuales, su
creatividad, su dinamismo y su eterna fidelidad a las causas por las cuales
luchó toda su vida.
Pero que sea Alfonso Chase, quien resuma su huella, "Carmen Lyra no
solo
escribió Los Cuentos de Mi Tía Panchita. Su obra es voluminosa y refleja las
contradicciones sociales y políticas de su época. No es una figura inerte
contando cuentos en una poltrona. Es una de las mujeres más lúcidas, buenas y
valientes que ha producido Costa Rica"