peperonity Mobile Community
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
New to peperonity.com?
Your username allows you to login later. Please choose a name with 3-20 alphabetic characters or digits (no special characters). 
Please enter your own and correct e-mail address and be sure to spell it correctly. The e-mail adress will not be shown to any other user. 
This password protects your account. To avoid typos it must be entered twice. Please enter 5-20 alphabetic characters or digits (no special characters). Choose a password that is not easy to guess! Never disclose your password to anyone. 
This password protects your account. To avoid typos it must be entered twice. Please enter 5-20 alphabetic characters or digits (no special characters). Choose a password that is not easy to guess! Never disclose your password to anyone. 
Stay logged in
Enter your username and password to log in. Forgot login details?

Username 
CAUTION: Do not disclose your password to anybody! Only enter it at the official login of peperonity.com. We will never ask for your password in a message! 
Login
Stay logged in

Share photos, videos & audio files
Create your own WAP site for free
Get a blog
Invite your friends and meet people from all over the world
All this from your mobile phone!
For free!
Get started!

You can easily invite all your friends to peperonity.com. When you log in or register with us, you can tell your friends about exciting content on peperonity.com! The messaging costs are on us.
Meet our team member Sandy and learn how to create your own mobile site!

:*:Cuando nos sentimos poca cosa:*: - reflexiones.de.fe



:*:Cuando nos sentimos poca cosa:*:
:*:Cuando nos sentimos poca cosa:*: - amorcuadro mujer llorando nuevo


Sé que a todos nos ha pasado en algun momento, el sentirse poca cosa es muy común en estos tiempos debido al rechazo sufrido o a los estereotipos que exige la sociedad actual; sin embargo cada persona tiene un valor incalculable, aqui les dejo un mensaje acerca de esto.

Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro sin mirarlo, le, dijo: Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después…
-y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

- E…encantado,- maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se
cruzaba en el mercado, más de cien personas-, abatido por su fracaso montó su caballo y regresó.

¡Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.

-Maestro- dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el maestro-.

Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo
vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo
- ¡ 58 MONEDAS ! Exclamó el joven.

Sí, replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé…si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede revaluarte verdaderamente un experto.

¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

Todos somos como esta joya, valiosos y únicos. Debemos estar seguros que para el experto por excelencia somos de un valor incalculable, no solo porque conoce mejor que nadie nuestra vida sino aún mejor, fué El quien nos creó a su imagen y semejanza (Gen 1:27).

(Efesios 2 10) Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.


¿Puede alguien ser más importante que eso? ¡Somos la obra maestra de Dios!



This page:





Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top