Hola, quiero compartir con ustedes una historia que me ocurrió el año pasado. Soy de Lima, Perú. Por seguridad cambiaré el nombre de las personas involucradas y el mío propio.
Tengo 26 años, soy blanca, pelo largo lacio, castaño claro, ojos marrones verdosos, soy algo rellenita, pero bien formada (o al menos eso me dicen), tengo pecho grande, redondo y paradito, cintura chica, mi trasero es redondo, formadito. Hasta el año pasado no había pasado más que juegos y besos y caricias con mis ex-novios, pero nunca llegamos a más porque me daba miedo que me duela o que luego me dejaran y cosas así (ya saben... los típicos miedos de cualquier mujer ante su primera vez).
Esta historia que voy a contarles me ocurrió el año pasado, cuando tenía 25 años. Jaime (así lo llamaré para no involucrarlo en mi relato) era un hombre mayor que yo por 10 años, tenía 35 años en ese entonces, alto, delgado, simpático, trigueño, pelo muy cortito y un candado que me volvía loca (por si no saben es que se dejaba los bigotes y barbita solo alrededor de los labios y en el mentón). Jaime siempre era muy amable y callado, nunca era de iniciar conversación ni nada, por aquella época, él tenía novia (lo sabía porque una vez le sonó el celular y hablaba cariñosamente con una voz que se oía de mujer) y yo también estaba de novia. Jaime venía a visitar a mi jefe por varios temas y un día comentó saber de computación y se me ocurrió hacerle una consulta a lo cual me dijo que encantado me ayudaba, pero que era un archivo pesado para pasarlo por mail, pero que si me conectaba al messenger esa noche, él me lo podría pasar y así fue y bueno nos fuimos haciendo amigos, a tenernos confianza, hablábamos de todo y nos sentíamos cómodos el uno con el otro. Un día comenzó a calentar la conversación y hablamos de sexo y le conté que yo aún era virgen, primero el se rió pensando que era broma, pero luego se dio cuenta que era en serio. Laura (mi compañera de trabajo) me decía que a ella le parecía que yo le gustaba a él y que él me miraba con ojos de "algo más". Laura tiene 49 años, tiene más experiencia por lo cual me inquietó un poco su comentario pensando que tal vez tendría razón porque comencé a notar a Jaime muy cambiado en su actitud hacia mi y todos parecían notarlo menos yo jajajaja.
Un día nos quedamos trabajando hasta tarde y mi jefe debía irse a otra reunión y le pidió a Jaime si por favor me podía llevar a mi casa, a lo cual accedió encantado. Me llevó a mi casa y al ver las luces apagadas aún, me di cuenta de que mis padres no habían yo le gustaba mucho y que estaba buena, sus palabras me calentaron, pero ¡¡¡no podíamos hacer nada!!!
Estábamos en su auto frente a la puerta de mi casa, pero en plena vía pública y para mi mala suerte justo llegan mis padres en el auto, entonces me dijo que sería mejor que se fuera, pero al bajar lo miré coquetamente y le dije: tenemos algo pendiente tú y yo, jajaja que carita que puso tendrían que haberlo visto entre complicidad, lujuria y calentura, pero fue lindo. Y así fueron varios encuentros de besos y manos y lenguas, pero nada más. Un día lo invité a mi casa (ya mis padres lo conocían y le tenían mucha confianza) y también invité a mi amiga Lita, era menor que yo, pero muy buena gente y muy madura. Habíamos quedado los tres en mi casa y esa noche mis padres iban a salir, para mi "mala suerte" Lita me cancela a última hora por un compromiso familiar y Jaime ya estaba en camino así que.... ¡Oops! ni modo que le diga: ¡ya no vengas! ¿verdad? jajaja mis padres se fueron y llegó Jaime, bien perfumado, con ropa sexy (como anticipándose a lo que pasaría más tarde) yo estaba con un jean a la cadera, un top escotado (aunque no demasiado), pero era pegado, lo cual dejaba notar la forma de mis pechos, le abrí la puerta y entró a mi cuarto (siempre entran mis amigos y amigas), ahí está el equipo de música, la tv, las pelis, la computadora, etc. (¡y mi cama claro! jejeje) nos pusimos a conversar y a oír algo de música, le ofrecí algo de tomar, había comprado vino y preparé pastas, así que comimos y bebimos y ya saben copas van... copas vienen... nos besamos como locos y la pasión nos ganó...
Nos quitamos toda la ropa, al comienzo muy suave muy lindo, nos quedamos en ropa interior, comenzó a besarme y tocarme toda, me quitó el brassier, mis pechos ya estaban para reventar, los pezones duros y parados, rosaditos y mi piel blanca y tan suave que le encantaba, los besaba, los tocaba, los chupaba, los succionaba y yo estaba loca de placer, le quité la camisa y besaba su pecho con lujuria pasaba mi lengua de arriba a abajo, a él le encantaba, me tumbó en la cama y me besaba en la boca mientras que con sus manos acariciaba mis pechos, primero suave, luego los ajustaba, apretaba con sus dedos mis pezones y yo comenzaba a gemir despacio... luego bajó con su boca a mis pechos los lamía, ufff era delicioso, comenzó a bajar hasta mi vientre donde hacía maravillas con su lengua en mi ombligo, si que sabía hacer cosas ricas el condenado jejeje, me besó mi vagina por encima de la tanguita, luego la apartó un poco y me besó y pasó una sola vez su lengua de arriba a abajo, ¡aaaaahhh me hizo gritar! nunca me habían hecho eso y yo estaba super caliente y mi vagina estaba muy, muy mojada con mis fluidos, me terminó de quitar la tanguita y comenzó a pasar su lengua de arriba a abajo, luego me la metía como si fuera un pene, le daba vueltas, jugaba con sus dedos dentro, mientras yo me retorcía de placer y gemía y comenzaba a divagar, ya no sabía ni como me llamaba, le decía cosas sucias como: vamos yaaa cómeme el coño entero, quiero que me la metas de una vez, ¡¡¡quiero que me cojas como nunca te cogiste a nadieeeeee!!! él seguía en su labor y de pronto sentí un temblor en todo mi cuerpo, comencé a convulsionar y levantaba mis caderas y apretaba su cabeza contra mi sexo, ahhhhhhhhhhhh, ssiiiiiiii, me vengo Jaime me vengoooooo que ricooooooooooo, ahhhhhhhh, ahhhhh y tuve mi primer orgasmo, Dios mío que maravillas hacia ese hombre con su lengua, ¡me dejo loca! comenzó a besarme y a acariciarme y me preguntó si me había gustado a lo cual le dije que claro crecía en mi boca, podía sentir cada vena de su pene hinchándose, movía sus caderas al ritmo de mis mamadas y dejaba salir sus gemidos, ahhhhh, siiii, ummm, ahhhhh... ya no podía más y me dijo que se venía e hizo un movimiento como para salirse de mi boca (seguro pensó que no iba a querer tragarme su semen), pero le retiré la mano y lo miré pícaramente a lo que el entendió enseguida y quedó encantado por la carita que me puso, se volvió a echar y se vino en mi boca, sentía sus chorros de semen, espeso, caliente en contacto con mi lengua y mi garganta ummm que delicia, sabía delicioso y se lo chupé hasta dejarlo limpio, luego se puso arriba de mi (su pene seguía erecto) y comenzó a besarme por todas partes y a introducirme un dedo en mi vagina para calentarme -¡sabía bien como hacerlo!- y de a poco comenzó a introducirme su pene, al comienzo solo la cabecita, solté un gemido entre dolor y placer, por lo que se detuvo y me besaba para relajarme y darme tiempo de reponerme y que mi agujero se acostumbrara a su pene. Al rato siguió metiéndomelo y yo me retorcía de placer y tenía algo de dolor también, pero más eran las ganas de sentir esa maravilla dentro mío, el contacto de su pecho restregándose con mis tetas y su vientre contra mi vientre ufff.... inició el "mete y saca" primero suavemente y luego fue aumentando el ritmo, adentro afuera, adentro afuera, también me hacía como círculos mientras que a la vez mordisqueaba mis pezones durísimos y calientes que sentía que ya me iban a reventar, los besaba y succionaba con fuerza, pero sin hacerme daño solo lo suficiente para excitarme yo pasaba mis uñas por su espalda y se las clavaba a ratos.
En un momento dado ambos nos miramos y supimos que estábamos cerca... comenzó a bombear fuerte y creo que también a divagar y decía que me amaba que quería estar dentro de mi para siempre y que quería correrse dentro, le dije que yo también quería sentirlo acabar dentro de mi, moría por sentir esos mismos chorros de semen caliente que sentí en mi boca y ahhhhhhhh, siiiiiiii, ohhh Jaime me veengoo, el seguía bombeando y también ahhhhhhhh Silvia no puedo más me corroooooo, me corro, ahhhhh, se comenzó a convulsionar y yo también, sentía como resbalaba su pene dentro de mi y sentí por fin esos maravillosos chorros de semen caliente en mis entrañas, ufff que delicia, quedó tendido sobre mi y ambos con una sonrisa de lado a lado por el orgasmo increíble que acabábamos de regalarnos, nunca lo olvidaré, él era mi mejor amigo, pero con ciertos "beneficios" y ese día me regaló mi primer orgasmo y me desvirgó, ¡¡¡que experiencia tan maravillosa!!! Ya cuando nos repusimos me la comenzó a chupar y con mis jugos mojaba mi ano y fue jugando ahí con mis jugos y uno de sus dedos... pero eso se los cuento en otra ocasión.