Hay días en que solo pienso en vos, desde aquel comentario tuyo sobre el deseo se invoca en mi memoria de forma más seguida los recuerdos sobre el tema.
Hay pequeñas cosas que me toman por sorpresa evocándote en todo momento, es allí donde prefiero cerrar los ojos y alargar el momento, escapándome de la realidad y dejando mis recuerdos libres.
El último fue ver salir vapor desde la puerta del baño, abrí la ducha y me tiré en la cama a esperar un rato, la habitación oscura, la puerta del baño abierta y la luz prendida, el vapor que salía me acercó a las veces que te esperaba salir del baño, y como te precedía el vapor del agua tan caliente con la que te gusta bañarte, en ese momento es solo imaginar que estas allí, que tu cuerpo estará caliente y húmedo por el agua que corrió mojándote entera, no quiero moverme de la cama sigo con los ojos cerrados, el jabón acaricia tu cola tus pechos, al salir de la ducha tu piel se erizara durante unos minutos.
La toalla cubrirá tu pelo y tu cuerpo, desde los pechos hasta apenas donde empiezan tus piernas, justo donde mi imaginación empieza a trabajar, vendrás hasta la cama donde te espero, vienes con cara cómplice, tus ojos brillan jugando con las intenciones, primero liberaras el pelo, luego en la cama se desanudara el toallón, el cual se enredará húmedo entre nuestros cuerpos calientes, nuestras bocas desenfrenadas se están comiendo, muerdo tu cuello y tu suspiro no se hace esperar más, mis manos ya están sobre tu cola, suave y redonda, te dejas hacer, te dejas ir, me haces sentir muy hombre...
El olor del jabón mezclado con el de tu piel hace el perfume perfecto, te beso los pechos que asimilan mi boca y piden más, bajo a tu barriguita, tus manos me llevan más allá, los pliegues de tu piel, tu calor.
Tu olor me inspira mi lengua va y viene, quiero ver tu cara, ver tus ojos pero quien sabe donde están, tu mano me acaricia la cabeza y el cuello, me pides que este adentro tuyo y yo lo deseo, allá voy, despacio tu carne se separa suave, mojada, resbalosa, tu cuerpo se junta al mío, nuestras bocas se vuelven a juntar, tus piernas me abrazan y tus uñas van y vienen suaves por mi espalda, no puedo dejar de mirar tu cara de deseo, de lujuria, la pasión de tus vaivenes...
Tu pelo quedó enredado en tu cara un desorden perfecto, tu boca respira detrás del mismo, tu mano sobre la mía. Estamos juntos.
Y como llegamos a esto...
Era la hora del cierre del ida, hacia días me daba vueltas por la cabeza la idea de llamarte, ya le había preguntado a alguien si creía que funcionaria, esperé hasta último momento y llamé, en la parada de colectivos son&oa & Feller a comer, la noche era perfecta, la cena una de las mejores que recuerdo aunque no por la pasta, era la charla, tu predisposición, lo mucho que me gustabas.
Nunca antes me había animado a hacer una declaración de ese tipo, para ir a mi casa, mi timidez estando sobrio nunca me lo permitió, fue subir al taxi y sentir tu aliento, tu saliva la suavidad de tus labios que se dejaban hacer, la urgencia en el ascensor, y la interminable espera de tu ducha...
Es un relato real, 3 años estuvimos unidos desde ese día, la perdí por idiota, nunca habrá una mejor.