El mejor día de clases es el primer día, cuando esperas a ver a los nuevos prospectos de muchachas que ingresaron a la universidad, cuando te encuentras con tus viejas compañeritas y empiezas a recordar aquellas anécdotas del semestre anterior, todo lo que hiciste y lo que por desgracia no pudo ser. A las primeras horas solo te sientas a ver como esos nuevos traseritos rondan la facultad y es ahí cuando eliges a la primera víctima del semestre y de alguna forma tratas de hacerte amigo.
Se llama Sofía una chica nueva que vi cerca del bar, me acerqué e intenté hacer conversación y esta niña muy interesante y muy buena realmente rica no se hizo de rogar, al principio conversamos sobre las materias que ella recibiría y los profesores que tal vez le tocarían, pero eso es pieza clave para ofrecerte como ayuda para aquellas materias difíciles, así lo hice le dije que no tuviera problema en pedirme cualquier cosa, que lo que ella necesite ¡¡¡los dos lo podíamos solucionar!!! Luego con un poco más de confianza empezamos a hablar de nosotros, de las cosas que nos gustaban, nuestros hobbies, etc. En fin con cada palabra que ella pronunciaba sentía unas ganas locas de hacerla mía es una mezcla de lujuria y sadismo, quería romperla por dentro, atravesarla, hacer que mi pene llegue hasta su garganta y a la vez quería matarla a besos y acariciar cada centímetro de su piel en ese mismo instante, justo ahí en esa cafetería. Pero me aguanté las ganas y seguíamos conversando, llegó la noche y para el dia siguiente la invité a mi casa para que revisáramos mis apuntes del semestre anterior. Sofía es muy linda y la vez muy buena, ya hacía mucho tiempo que no veía una mujer tan buena pasear por los pasillos de la facultad, meneando sus caderas y deslizando esas piernas tan bien torneadas, era increíble ver como sus senos se bamboleaban de izquierda a derecha, si ponías mucha atención parecía que te hablaban y decían bésamelos, tómamelos, etc.
Ese dia Sofía llevaba un pantalón gris muy apretado y descaderado en mi país se les dice como broma descarados, porque dejan ver todo lo que la imaginación pueda necesitar para excitarse con solo mirar, además que forman cada centímetro de esos glúteos y los dejan más ricos y partidos. Sus senos grandes y formados eran cubiertos por una blusa color blanco que de esas que se cierran con un lazo al centro y deja al descubierto el ombligo, era obvio que no llevaba brassier y se podía ver claramente como sus pezones se pegaban a la blusa, una larga cabellera rubia y unos labios color rosa adornaban su cara, sus ojos color miel incitaban puro deseo al mirarlos, de repente se acercó a mi y me dijo: “Te espero en la tarde para lo que quedamos”, una frase tan simple, pero ella lo dijo con puro erotismo o al menos eso me produjo en las venas del cuerpo y más en las de mi pene que realmente estaba increíblemente erecto después de verla caminar hacia mí.
Así fue nos encontramos a la salida y caminamos a mi casa, entramos al edifico, subimos por las escaleras y llegamos a la habitación, en todo momento no podía dejar de verla, no podía dejar de imaginármela desnuda sobre mi y penetrándola hasta el fondo, entramos y empezamos a charlar en el sofá, revisando materia y bromeando poco a poco, tratando de romper el hielo, es decir de tomar confianza. Cuando ya parecía que todo llegaba a su fin, decidí invitarla a ver una película y aceptó muy gustosa, así que nos acomodamos en el sofá y prendimos la tv, después de un tiempo decidí abrazarla y ella con confianza se recostó en mi pecho luego poco a poco deslizaba mi mano por su hombro, luego por su brazo hasta que llegué a su abdomen, delgado y tibio, me detuve acariciándola, subiendo y bajando, de repente me porté travieso y empecé a tirar de los lazos de su blusa, sus grandes pechos se movían con mucha suavidad, ella rápidamente se levantó y me miró, inmediatamente pensé lo peor, que ella se iba a ir después de lanzarme una cachetada o peor aún un golpe, nada de eso pasó, la agarré fuerte y la besé al principio se resistió, pero no duró mucho casi nada, cuando me empezó a acariciar por la espalda con sus dulces manos de princesa, empezó a bajar sus besos por mi cuello y sus manos por mi torso, por mi abdomen, de repente levantó mi camisa y sus besos llegaron a mi ombligo, subían por mi pecho mordían mis tetillas y bajaban hasta la hebilla de mi pantalón, mientras que sus uñas rasguñaban suavemente mis muslos, cuando reaccioné de aquellas caricias desaté el lazo de su pecho y dejé caer en gravedad aquellos senos grandes y suaves y los tomé con mis manos, apreté sus pezones y empecé a ordeñar sus senos, la coloqué sobre el sofá y lancé mi boca hacia sus tetas y empecé a besarlas a morderlas a chuparlas en fin todo lo que se puede hacer con dos melones grandes y suaves como los de ella.
Subí hacia su cuello mientras apretaba nuevamente sus pezones, fue ahí cuando soltó su primer gemido de pasión eso hizo que mi pene terminara de ponerse duro como un cañón, así que tomé su mano y la llevé a mi pantalón, ella rápidamente desabrochó el botón y metió su mano para masturbar mi pene de arriba hacia abajo, me levanté y tomé sus dos manos para que lo hiciera mejor, pero lo que buscaba era su boca, ella solita me tumbó al sofá, me quitó el pantalón y el boxer, se arrodilló frente a mi y empezó a chupar mi pene, a lamerlo, a metérselo hasta la garganta, mordisqueaba mi glande, con su lengua subía y bajaba por todo el tronco, estaba a punto de terminar, así que la cargué y la llevé a la habitación, la solté sobre la cama y le quité el pantalón por debajo llevaba una tanguita blanca y ya estaba muy mojada y también se la quité para poder ver esos labios vaginales que rogaban porque me los llevara a la boca y así lo hice, con mi lengua me abrí camino para poder llegar hasta el fondo o al menos hasta donde pude, con mis dedos le daba masajes para que se excitara cada vez más y los alternaba con grandes lamidas y chupadas era increíble estaba completamente mojada y gimiendo suavemente, retorciendo sus muslos en mis hombros y con sus manos apretando las sábanas, me tomó del cuello y me lanzó contra la cama se montó sobre y mientras me besaba con sus manos tomó mi pene y se lo metió en su vagina que esta muy caliente y se lo mandó hasta el fondo, realmente se sentó en mi pene y empezó a mecerse, fue llegar a la gloria sentir su gran trasero chocar mis muslos y mis testículos, increíble ver esos enormes senos saltar en mis ojos, ver como ella se quebraba con cada gemido que de su boca salía y las caras que hacía, como sus párpados se forzaban al cubriendo sus ojos, todo eso me excitó de sobremanera, mi pene gozaba de toda la gloria, ahí dentro de esa cuevita de placer, extremadamente caliente y sentí que no podía más y me fui con un gran chorro de semen, al mismo momento ella terminó lanzando sus últimos gritos al techo y se dejó caer sobre mi con su respiración acelerada al igual que la mía, poco a poco comenzamos a besarnos suavemente y a jugar con nuestras manos, por un largo tiempo.
Después de una sesión larga de besos y caricias tiernas, la tomé de sus caderas y empecé a besar su trasero mientras que con mis manos buscaba su vagina para ponerla a punto, después tomé mi pene y poco a poco se lo incrusté en su vagina, hasta que llegó al fondo luego empecé a cogerla con mucha fuerza a mandarle mi pene hasta el fondo con cada impulso, disfruté mucho de los gemidos entre cortados y profundos que lanzaba contra la almohada, con mis manos manejaba sus grandes senos mientras me balanceaba en su trasero, la penetraba ella se recostó de lado para que le besara los senos, luego tomé sus piernas y las puse en mi pecho, para penetrarla de frente, ella me tomó de las caderas y empezó a ejercer más presión sobre ella mismo, hasta que terminó, como yo aún no lo hacía ella tomó mi pene y se lo puso entre sus senos y los apretó muy fuerte para masturbar mi pene con ellos, comencé a excitarme mucho más y antes de terminar tomé su boca y le metí mi pene para terminar en su lengua, en su garganta en su estómago. Ella se tragó mi semen y me sonrió.
Al terminar el día ella tuvo que irse a su casa me hubiese gustado tenerla todo la noche para mi, pero ni modo no se pudo, ojalá y se repita otra vez.